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domingo, 23 de mayo de 2010

De fin de semana en fin de semana

Me resulta tedioso, pero es así. Vivo la vida de fin de semana en fin de semana. Si lo pienso bien, ocurren multitud de cositas agradables durante los días lectivos, pero la sensación más prominente es la de tedio y cansancio.

Tengo que quitarme ese vicio de quedarme solo en lo "superficial" de lo que ocurre durante la semana, soy consciente, pero hay veces que el trabajo lo hace tan difícil... En fin, las semanas pasadas han sido complicadas, pero los fines de semana han compensado el esfuerzo y los malos ratos.

sábado, 10 de abril de 2010

Valeeeeenciaaaaaaaaaaa...

tarariro tarariro tarariroriroraaaaaaaaaa :-)

Después de muchos años, por primera vez hemos hecho vacaciones (de las de verdad) en Semana Santa. A pesar de que habíamos pensado como destino inicial Valencia, estuvimos dándole vueltas por si encontrábamos algunos billetes tirados a algún otro sitio. Cosa que no ocurrió. Así que... qué bien, qué bien, qué bien, que vamos todos a Valencia :-)

El mismo miércoles santo hicimos la reserva por la mañana, hicimos la maleta, y nos fuimos caminito para allí. Durante el viaje llamé a mis amiguetas, pero solo María no se iba de la ciudad y pudimos quedar con ella y su familia.

Por cierto, María, qué mala pata con el restulado del partido de vuelta entre el Atleti y el Valencia... lo siento de veras porque, a pesar de ser de mi barrio, muy forofa del Atleti no soy ;-)

Las visitas turísticas con enana son algo diferentes de las que nos hubiéramos planteado de ir Juanma y yo solos. Pero me alegré muchísimo. Porque uno no se puede ir de Valencia sin haber ido al Bioparc (para mi fue la primera vez y seguramente no será la última, ya que nos quedamos sin pilas en la cámara de fotos y NO TENEMOS NINGUNA, snif) y al Oceanográfic (tercera o cuarta vez que voy ya... pero me sigo quedando anonadada delante de la beluga).

domingo, 31 de enero de 2010

Menú de cumpleaños

Con motivo de la celebración del cumple de Irene, he tenido una semana de lo más activa, en lo que a cocinillas se refiere.

Puesto que quería llevar a casa de los papis casi todo, para que la mami no tuviera que estar ni preocupada ni pringando, lo más cómodo era hacer cosas que:

1.- estuvieran ricas (indispensable)
2.- se pudieran hacer con cierta antelación
3.- no mancharan mucho en el trayecto

Juanma tenía ganas de quiche. Tenía unas zamburiñas congeladas con las que no sabía muy bien qué hacer (porque el paquete era de 300 gr, en un solo bloque, claro, las familias pequeñas no tenemos derecho a tomarnos unas poquitas zamburiñas). Irene quería que le hiciera la "famosa" tarta...

Total, que el menú estaba bastante claro: una ensalada de ahumados para empezar, y luego unos trozos de quiche lorraine y de empanada de zamburiñas (por poco hago la masa de maíz, pero me dio pereza por la falta de tiempo). De postre, lógicamente, tarta de cumpleaños con forma de serpiente.

No tuve precaución de hacer fotos (he pasado la semana como para acordarme de detalles) pero papi me ha salvado haciendo afotos de la tarta (menos mal) :)

Así que ya la veréis, ya. Las recetas, poco a poco, que a pesar de que sigo teniendo un buen ritmo de pulsaciones, ando corta de sueño y no es plan de que me den las mil.

La capuleta de mi hija me ha dicho que cuando cumpla 5 años quiere que le haga la tarta con forma de tren. Entre los retos que me busco yo y los retos que me busca ella, un día de estos hago un Taj Mahal de merengue :)

viernes, 29 de agosto de 2008

Redacción: Mis vacaciones :-)

Ya se han acabado las vacaciones de verano de este año del señor 2008 :-) El lunes empezamos nosotros el trabajo, y el próximo empieza Irene su segundo año de madrugones. Pero nos queda todavía ese regusto dulce de haber descansado, reido, remoloneado, reñido y disfrutado con todos los que queremos. Qué lástima tenerlos lejos. Qué lástima que se nos hagan viejitos.

Pero así son las cosas, así es la vida y de momento parece una eterna espiral (trabajo, cansancio, hastío, alegría, trabajo, cansancio, hastío, alegría) con algún tropezón que otro, ya sea de felicidad o de tristeza, sobre la que subimos o bajamos, como si fuera una montaña rusa. Este curso lo empiezo, como casi siempre, con pocas ganas de volver a montarme en "el tren", después del paréntesis agostero. Con la familia llena de achaques, ¡cómo me gustaría poder pasar más tiempo con ellos! Acompañarles, ayudarles, hacerles sonreir más de lo habitual.

Irene ha conseguido mucho, con sus risas, pataletas, mimos y demás artes infantiles. ¡Cuánto la han disfrutado! Por primera vez este año se ha quedado a solas (sin sus papis) con los abuelos, unos y otros, y ha sido una buenísima experiencia. Para nosotros ha supuesto la oportunidad de volver a experimentar eso de ser casi solteros. Para ellos, conocer más a Irene, achucharla, descifrar sus peroratas, leerle cuentos, acariciar su mejilla mientras mientras se duerme...

¿Y para Irene? Disfrute sin fin

martes, 29 de julio de 2008

Remedios contra el calor

Todos los años nos cuentan lo mismo en las noticias. Cuando hace mucho calor, hay que mantenerse a la sombra, evitar salir a la calle en las horas centrales, beber mucha agua, refrescarse, dormir la siesta... Este fin de semana pasado hemos hecho caso a todas esas recomendaciones.

Nos hemos ido a pasear a primera hora de la mañana, a la sombra de los árboles, para que no nos "pique el sol", y manteniéndonos cerca de estanques, riachuelos y lagos. Y aprendimos una cosa de los patos y pavos reales: siguen las mismas recomendaciones que dan en los telediarios. Lo de meterse en el agua nos pareció buena idea, así que...

¡Dicho y hecho! El domingo nos pasamos una buena parte del día en la finca de los cuñados, chapoteando en la piscina, disfrutando de la sombra de los pinos y de productos porcinos debidamente cocinados en la barbacoa.

Y no hay que olvidarse de la última de las recomendaciones: descansar a pierna suelta. Y si puede ser sobre un "blando colchón", mejor que mejor :-)

jueves, 24 de julio de 2008

El Madrid del siglo de Oro


El fin de semana pasado hicimos una corta ruta, llamada "El Madrid de Alatriste", por el centro de Madrid. Se trataba de visitar algunos de los edificios o calles más representativos del Madrid del siglo de Oro, bajo el reinado de Felipe IV, utilizando como excusa el primer libro de Pérez-Reverte sobre el personaje del Capitál Alatriste.
Empezamos en los jardines de la Plaza de Oriente, junto a la estatua ecuestre de Felipe IV, y seguimos hacia el convento de la Encarnación, la plaza de Isabel II, la iglesia de San Ginés en la calle del Arenal, la Plaza Mayor y la Plaza de la Provincia, donde acababa la ruta, junto a la Cárcel de Corte.
Me resultó muy interesante, los que me conocéis ya sabéis que mi interés por la Historia existe, pero mis conocimientos (o quizás sea mi memoria) sobre los eventos es muy limitado. A Irene (que sí, nos acompañó, como podéis ver en la foto) no le disgustó tampoco, y aguantó MUCHO mejor de lo que yo esperaba.
En el convento de la Encarnación (donde nos hablaron de los jóvenes que se dedicaban a cortejar a las monjas, de la "bazofia" que daban en los conventos a los menesterosos, y otras cosas de la época) decidió que tenía hambre. Así que tuvimos que improvisar un "aperitivo" de palomitas y chupachups (de vez en cuando hay que dejarle escoger a ella :-) ). Acabamos la visita reponiendo líquido en Casa Ciríaco, un sitio de la calle Mayor que aunque no creo que lleve allí desde tiempos de Felipe IV sí debe llevar una centena de años abierto. Las cañas, los tintos de verano y las "fantas" de naranja entraron como por ósmosis, acompañadas de unas empanadillas (en la foto) que no se las saltaba un gitano. Vamos, que nos lo pasamos bien, aprendimos algo nuevo sobre Madrid (como que antes no había cementerios y enterraban a la gente alrededor de las iglesias, que lo de "agua va" servía para avisar a los viandantes de que se iba a tirar desde la ventana cualquier tipo de basura, incluidas aguas mayores y menores) y descubrimos que uno de nuestros sitios de referencia para tomar un helado (en la calle Toledo) ha sido cerrado para dar paso a un bar más. En fin, el tiempo pasa y las cosas cambian.

miércoles, 18 de junio de 2008

El amigo viento

Irene tiene una manía, pequeñita, como ella. No le gusta que la despeinen. No le importa despeinarse ella, pero que le toquen el pelo y se lo muevan le pone (bastante) frenética.

No parece demasiado impactante, ¿verdad? Con una excepción. El día que hace viento. Sale de la guardería, contenta y feliz, coge su merienda, empieza a comer, llegamos a la esquina y... quejas (si hay una leve brisa) o alaridos e incluso alaridos sin fín (variables en intensidad y duración en armonía con la intensidad y duración de las rachas de viento).

Yo, enamorada del viento, no entendía cuál era el problema que tenía mi hija. Qué mayor placer que sentir el abrazo de un viento racheado, o la caricia de una brisa marina mientras te revuelve el flequillo... Jamás se me hubiera ocurrido la posibilidad de que el viento pudiera ser desagradable (excluídos vendavales de fuerza 5, tornados, tormentas tropicales y huracanes).

Mi reacción a sus gritos desmedidos era decirle que no hiciera el tonto, que solo era viento. Nah, no funcionó, como os podréis imaginar. Así que tuve que probar soluciones más imaginativas.

Un día soleado y con agradable brisa, ante sus lamentos y quejidos, le dije que el viento no hacía daño, que solo hacía caricias. De primeras no le convenció. Empecé a decirle que el viento acariciaba a los árboles, y les gustaba mucho (le enseñé cómo se movían las hojas de los que teníamos al lado, meciéndose con pereza - es que era la hora de la siesta). También acariciaba las plumas de las palomas (¡mira! ¡mira!), de los gorriones, y les ayudaba a volar (¡mira mami! ¡pajarito "voando"!).

Se acabaron los alaridos y, de vez en cuando, le decía al viento "suaaaaave, suaaaaave" mientras yo me sonreía por dentro y por fuera. Pensé que tenía ganada la batalla.

No hemos tenido muchos días soleados y ventosos esta primavera (cuando llueve, los paseos se quedan al mínimo y los paraguas paran también al viento), hasta este fin de semana. El sábado, para más datos. Era por la tarde, hacía una temperatura agradable, ¡qué mejor momento para ir al parque! Visto a la enana, le pongo unas coletas, y a pasear. De camino, Irene se empieza a quejar y tuvimos un curioso diálogo que transcribo de la manera más literal posible. En mi descargo, hay que tener en cuenta que la gramática de un bebé de dos años y poco deja algo que desear (a veces).

- ¡No llevas coletas!
- Irene, cielo, sí llevas coletas.
- ¡No llevas coletas! - (ante este tipo de repeticiones de la misma frase, la experiencia me dice que lo que ocurre es que no la he entendido bien. Así que intento una nueva aproximación al problema)
- No, mami no lleva coletas, pero Irene sí.
- ¡NO LLEVAS COLETAS! - (la cosa se pone fea... así que como sigo sin entender qué le pasa, pruebo la pregunta directa)
- ¡Pero bueno, Irene! ¿Qué te pasa?
- Viento no llevas coletas - (jolines, qué difícil que va a ser esto, vamos a ver si acierto)
- Claro, el viento no tiene pelo, no lleva coletas
- ¡VIENTO, NO LLEVAS COLETAS! - (pero ¡¿qué concho quiere decir la cría?!)

(Y entonces caí en la cuenta. ¡Estaba pidiéndole al viento que no se llevara SUS coletas! Las madres muchas veces nos quedamos en blanco, sin saber qué hacer. Y, de repente, llega una inspiración en la que no confiamos mucho, pero ¿por qué no probarla?)

- ¿Cómo se te va a llevar las coletas el viento? ¡Pero si es tu amiguito! (lógica aplastante, ¿verdad?)

Bien, pues en este caso dio resultado. Desde el sábado los días han sido ventosos, y cada vez que Irene sale a la calle y le da el aire, le dice "hola" a su amigo el viento y le saluda con la mano.

Cuando crezca, con suerte, se convertirá también en una enamorada del viento. Y quizá le devuelva con una sonrisa ese beso que con dulzura le ha dejado en la frente.

martes, 3 de junio de 2008

Se acerca el 40 de mayo

Ya sale de nuevo el sol, van subiendo las temperaturas, y ya ha empezado el mes de junio. Se ha pasado este casi medio año volando.

Ultimamente mido el paso del tiempo por la evolución de Irene. En lo que lleva de año ya no lleva pañal, casi ni lo necesita ni para dormir, cada vez habla mejor (hoy estaba "bastante bien"), ya es capaz de saltar con los dos pies a la vez, sube y baja escalones sola, vamos a dar largos paseos sin sillita, y duerme las noches del tirón. ¡Muchísimos cambios!

El espejo también me dice que el tiempo pasa. Las arrugas de la frente cada vez son más, también las de alrededor de los ojos, y parece que han llegado para quedarse unas ojeras que no consigo quitarme de encima (estar escribiendo a estas horas tampoco ayuda, la verdad).

Ya quedan tan solo 7 días para el 40 de mayo, tendré que pensar en sacar la ropa de verano de las cajas. Qué pereza. Y a la vez, qué ganas, por todas las cosas nuevas que descubriré junto a la pequeña.

jueves, 15 de mayo de 2008

Por ser San Isidro, solo "doz".

Otro año que podemos disfrutar en Madrid el día de San Isidro. Sin lluvia.
Hace ayer dos años Irene era una cosa ínfima y pelona, que todavía no se tenía sentada, con una madre llena de ojeras de tantas noches en vela. Ahora, miradla, ¡hecha una señorita! Gustos algo exagerados en materia de coletas, admito mi parte de culpa, pero... es que las gomas eran nuevas. No pongo fotos de su madre y, no, tampoco de su padre, porque sería humillante.

El año pasado, para La Paloma, le compré en el "todo a 100" un vestido de chulapa, supuestamente para edades entre 1 y 2 años. Todo un fiasco, cabían dos niñas como Irene (y eso que la cría no es pequeña). (NOTA: nunca más hacer algo así. El 90% de las niñas que vimos ayer llevaban el MISMO vestido. Qué falta de personalidad. Para La Paloma le cambiaré, al menos, los lazos.)

Ponerle el vestido costó dos intentonas . A la primera montó un bonito follón, a pesar de que el día anterior cuando veía a las niñas vestidas por la calle decía "¡qué buapas!". Cuando se pasaron los lloros, pataleos y acaloramientos, le pregunté que si quería ponerse el vestido y accedió de buena gana. Al resultado yo lo denominaría "fusión".

Ultimamente se le ha dado por poner "cara de foto" que más bien parece "cara de conejillo" y tiene una pinta de bicho...

Creo que mi hija tiene más de "fashion victim" que de "chulapona", enseguida pidió que le quitásemos el vestido, que le pusiéramos ropa normal para ir a la calle, y volvimos a tener un altercado cuando le dije que no podía salir de casa con seis coletas.

Al final la mesa de negociación consiguió que las partes llegaran a un acuerdo satisfactorio: solo "doz".

miércoles, 14 de mayo de 2008

Haciendo pan

Ayer fue un día gris, como llevan siendo prácticamente todos los días de este mayo de 2008. Mientras estaba en la puerta de la guarde, esperando a que saliera Irene, empezó a llover. Previsora de mi, no había llevado el paraguas, así que entre risas y trozos de sandwich corrimos hasta casa.

Y ahora ¿qué? A pintar en la pizarra un rato, a pintar en el cuaderno otro, y la verdad es que todavía son las seis y se me ha aburrido la niña. Así que se me ocurrió la gran idea: ¡vamos a hacer algo juntas en la cocina!

Sí, lo sé, solo tiene dos años, pero desde que era un bebé hemos pasado ratos juntas en la cocina (le encantaba mirar y patalear cuando, todavía una mocosa, la ponía en la mochila y me ponía a cortar la verdura, fregar los platos, a cocinar...). Allí rió probando las patatas crudas, lloró oliendo el ajo de mis manos, moqueo mientras yo moqueaba cortando cebolla. Así que, a mi entender, estaba lista para esto.

Nos pusimos ropa de faena, sacamos harina, levadura y agua templada y nos pusimos a hacer pan. Receta simple donde las haya, y divertida para una enana que, según pude comprobar ayer, todavía no ha sido iniciada en los placeres de la plastilina. Pero hela aquí, lista para empezar a trabajar en la tahona (no, tranquilos, no pienso explotar esta faceta suya para mi beneficio... por el momento).

¿Qué es lo que salió del horno? (unas dos horas después). Una barra de pan de cinco cereales que estaba para chuparse los dedos. Sé que es difícil juzgar el sabor de algo por una fotografía, por esta vez tendréis que fiaros de mi.

Como todavía nos sobraba tiempo, mientras la masa fermentaba, probamos a hacer unas galletas de avena. La receta la saqué de internet, así que podría haber pasado cualquier cosa. Además, me faltaba uno de los ingredientes, pero ¡imaginación al poder! Irene me ayudó a echar los azúcares en el bol, pero ya estaba cansada y quería que le pusiera su película de Ratatouille. Por no ponerla delante de la tele mientras yo seguía en la cocina, traje el ordenador y le puse unos vídeos de Winnie The Pooh (viva Youtube). Después de media hora estaba lista para seguir ayudándome... a comerse las galletas. Todavía quedan unas cuantas. Las tengo aquí al lado. ¿Podré resistir la tentación?

martes, 13 de mayo de 2008

Érase una vez

Hoy es un día especial.

Una de mis amigas del foro de la Tambre, una auténtica luchadora, ha conseguido al fin su beta positiva. Lleva 9 años intentándolo, sí, 9, y no lo tenían fácil (ella es diabética, tiene problemas de hiperestimulación ovárica, su maridín tiene "los chicos" vagos y deformes). Pero "el que la sigue la consigue".

Ella nos daba ánimos cuando nos veníamos abajo después de un nuevo negativo. Siempre sonriente, siempre llena de energía, nos ayudaba a ver el lado positivo en medio de la negrura de la pérdida, a mantener la esperanza.

Espero que ahora le toque a ella, que pueda sentir al fin la alegría de saberse madre, de llevar una vida dentro durante unos meses (¡y fuera durante el resto de su vida!), de ver esa luz cuando cierras los ojos y enfocas tu cariño en esa cosa pequeña, revoltosa, e inquieta que está dentro de tu tripa. L, que tengas mucha suerte.

La "foto" es de Irene, en la ecografía de la semana 17. Una mancha gris y blanca para los que nunca habéis visto una cosa de estas, una espina dorsal preciosa para mi :-) Hace casi tres años de ese momento. 17 semanas y un par de años antes empezó nuestro cuento particular.

Érase una vez una pareja que se quería, y que quería tener hijos. No, no por mantener el apellido, perpetuar la especie, o por querer tener alguien que les cuidara en su vejez. Sí, querían algo realmente suyo. Querían compartir con ese algo, en realidad con ese alguien, su amor, su ilusión, sus risas, sus miedos, su vida.

Como toda pareja que se quiere, decidieron hacerlo de la manera "divertida". Lo intentaron bastante. Bastante, bastante. Pero no funcionó. Le fueron quitando diversión, poco a poco, para mejorar las probabilidades. No funcionó. Probaron posturas un poco raras (no penséis demasiado mal). Tampoco. Utilizaron métodos varios que decían indicar con poco margen de error "el mejor momento para". Rien de rien, nothing, nada.

En un alarde de análisis de la situación, después de no se sabe cuántas lunas temiendo ese día del mes, cansados ya de lágrimas en el cuarto de baño, lágrimas en la cena, lágrimas en la cama, se dieron cuenta de que si el método no funcionaba era porque quizá no era el adecuado. Quizá hubiera algún problema. No estaba de más consultar con los médicos.

Así que decidieron ir a ver a los expertos en estos temas (cuyos nombres, consultas y métodos dan escalofríos a más de uno y a más de una). Y con esa decisión, y una clavícula rota, empezaron a recorrer un largo camino. Pero esas serán historias para contar en otro momento, que hoy es ya muy tarde.

domingo, 13 de abril de 2008

Parlanchina

Hoy mi pequeña se ha despertado parlanchina, y no ha dejado de hablar en tooooodo el rato. Y va en serio. Increíble el aguante que tiene esa pequeña garganta.

Está preciosa como el día, y como hoy su madre está para el arrastre, ha estado jugando, paseando y comiendo con su papi.

En la foto, la enana jugando con su gran colección de muñecos de peluche, que guardo en una cesta. Lo que le gusta últimamente es sacarlos y meterse ella dentro. Luego, lo difícil es conseguir que los recoja.

Ay, con esa sonrisa ¿ cómo no se le van a pasar los males a cualquiera?

¡Saludos desde el lado mocoso de la fuerza!

jueves, 3 de abril de 2008

Vivir bien



Una foto de una "flor" para comenzar la tarde de un soleado día primaveral. MUY soleado. Ahora mismo tenemos 23 grados ahí fuera, tremendo para un 3 de abril.

Estaba "ghablando" (vaaaaale, demasiado neologismo, había pensado en "gtalkear" pero me dolía solo de verlo escrito) con una compi del trabajo, y hablando de una discusión que había tenido por no ser "políticamente correcta"... Y de repente, me dice:

Ella: yo tengo objetivo de vivir bien
Yo: apoyo la moción, y eso... dónde se consigue? (yo estaba pensando en qué área o departamento de la empresa se podría vivir bien, desde el punto de vista laboral, y va y me sorprende con lo siguiente)
Ella: dando importancia a las cosas que realmente la tienen

Una de esas perlas filosóficas que de vez en cuando nos encontramos en una conversación del día a día, sin darnos casi cuenta.

Yo matizaría un poco, porque aparte de ser necesario saber qué es importante hay que tener algo de tiempo para dedicarlo a esas cosas. Vamos, lo que nos enseñan en todos los cursos de gestión del tiempo. Pero ¡qué difícil es!



miércoles, 2 de abril de 2008

Un cumpleaños muy especial


Ayer fue mi cumpleaños. El número 38, para ser exacto (eso de quitarse o ponerse años no es para mi, me gustan las cosas claras). Fue un día muy especial.

No porque fuese el día más feliz de mi vida (los he tenido mejores) ni porque me esperara un ramo de flores en la oficina (que tampoco) ni porque mi maridín me llevara a un restaurante caro (la cena la preparé yo) ni porque me llovieran los regalos (ni uno, oye).

Fue tremendamente especial porque mi niña me dejó dos mensajes (uno en el contestador del móvil y otro en el contestador de la oficina) diciéndome "Feliz cumpleaños, mamita" con esa media lengua que tiene, con una voz finita, chiquitina, llena de moquetes y de tos... También fue tremendamente especial porque cuando llegué a casa estaba dormida y tenía cara de angel. Fue una tarde muy especial porque nos fuimos de paseo y nos lo pasamos muy bien cantando, jugando y riendo como tontas. Fue especial porque la cena se pasó volando entre risas y bromas y conversaciones divertidas. Y acompañada de una chispa especial, en parte por mi estado de ánimo y en parte por las dos copas de Enrique Mendoza Reserva del 1998 (o 1999, la botella ha perdido la etiqueta por la humedad -y los ratones- de la cueva).

Al final me quedé frita en el sofá mientras el maridín recogía la cocina. ¡Qué gusto! Ni que decir tiene que del sofá a la cama no me dio tiempo a espabilarme y enganché el sueño. Y dormí toda la noche del tirón.

En resumidas cuentas, un día sencillo y que espero no olvidar. Estoy contenta. Tengo 38 años recién cumplidos y soy feliz.

sábado, 16 de febrero de 2008

A la juventud, viruelas (o Coxsackie A16)

El Coxsakie A16 (para más info ir a la Wikipedia) es una de las cepas del virus Coxsackie. Produce una enfermedad que se conoce como Enfermedad Mano-Pie-Boca, también denominada Fiebre Aftosa Humana. No confundir con la fiebre aftosa del ganado, conste.

Suele afectar a niños pequeños, y de manera muy rara a adultos, puesto que se suele padecer en la infancia, en especial en verano y en otoño. Aparecen vesículas en pies y manos, así como en la boca (aftas), y se trata de una afección leve. Puede producir fiebre, pérdida de apetito, dolores de cabeza y molestias al masticar.

Pues bien, parece que yo no lo pasé de pequeñita. Y ¡qué asco de virus! Lo de las manos y los pies solo se puede considerar molesto. Lo de la boca es harina de otro costal.

Cuando dicen que se trata de una afección leve... eso es que no lo han pasado. No las he contado, pero si no he tenido 20 llagas en la boca, no he tenido ninguna. El dolor ha sido tremendo. La lengua, hinchada. Lo de la pérdida de apetito es obligado. ¡Pero si cualquier movimiento de la lengua hace que se rocen contra los dientes un montón de llagas! Después de 5 días, a base de Nolotil, y con tratamiento específico para las aftas, he empezado a poder tomar comida sólida.

En fin, lo único que ha valido la pena estos días es lo que me dijo el médico cuando le contaba mis penas: "tú, en vez de hacerte mayor con los años, te estás haciendo más joven".

El que no se conforma, es porque no quiere. :-)

lunes, 4 de febrero de 2008

Y ya van dos años

Hoy mi pequeña cumple dos años. Ya dos años. Esa cosa ínfima que nació toda moradita, con las piernas y los brazos como alambres, los ojos hinchados y una boquita roja y chillona ahora pesa casi 13 kilos, está gordezuela y hermosa, y lo único que mantiene es lo de la boquita chillona.

Como regalo de cumpleaños, a la pobre le ha tocado quitarse el chupete durante el día. Lo habíamos conseguido antes de navidades, pero las "vacaciones navideñas" fueron difíciles para ella, y lo retomó con más ganas que antes. Así que armada de paciencia, ayer se lo quité (salvo para dormir). Qué 40 minutos más largos de lloros y chillidos ininterrumpidos... salvados por la Abeja Maya.

No hay problema que no solucione la susodicha, como decía la cancioncita... :-)

martes, 20 de noviembre de 2007

Algunas cosas sobre Irene


Antes de entrar en detalles, os presento a Irene, mi peque.


A punto de cumplir 22 meses, es una pequeñaja feliz y dicharachera que no para de hablar. Sí, con media lengua. Y sí, muchas veces no hay quien la entienda. Sin embargo, es fascinante ver cómo su cerebro trabaja a pleno rendimiento y cada día dice algo nuevo.

Ayer por la noche, después de darle la cena, nos aposentamos en el suelo de la cocina para ver un catálogo de juguetes, su diversión favorita de los últimos días. Disfruta viendo las páginas llenas de "cosas" y nombrando aquellas que reconoce. "Pu" es Winnie the Pooh. "Ratón" es Mickey Mouse. "Ñeca" son las muñecas de tipo escultural, muñecas bebés o los muñecos ahora denominados "figuras de acción", así que la función de estructuración de la información la tiene bien desarrollada.

Al poco me levanté para poner nuestra cena a calentar, recibí una llamada. "Mamá a sotar a suelo" decía Irene insistentemente. "Sotar" significa "sentar" en su particular lengua de trapo. Como a la tercera vez no le hice caso, empezó a alargar la frase con palabras ininteligibles (el hecho de que estuviera intentando mantener una conversación con su abuela hizo que, quizá, no prestara la suficiente atención para ver si entendía alguno de sus balbuceos) y, mirándome fijamente, señalaba uno de los baldosines diciendo "Mamá aquí a sotar". No pude hacer otra cosa que decirle a mi madre que hablábamos más tarde, sentame donde me decía y darle un abrazo.

Qué cosas tan sencillas me hacen feliz...

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Así es la vida...

Así es, así es... a veces difícil, a veces genial, a veces triste y a veces feliz.

Hoy empiezo un día mejor, casi del todo recuperada, con la cabeza más fría y el corazón menos encojido. Y feliz.

Feliz por muchas razones. Entre las que puedo compartir con el resto de los mortales, feliz porque se acerca la Navidad y por primera vez mi pequeña se va a dar cuenta de que algo especial pasa.

Y espero poder poner aquí algunas de las sonrisas con las que, espero, regalará a todos durante estos días.